Month: abril 2019

La vorágine y los recuerdos.

Algunos días me pregunto cuáles habrían sido mis últimas palabras para la gente con la que hablo habitualmente si, de repente, el mundo se esfumara (o se esfumaran ellos, o me esfumara yo).

Y me inquieta.

¿Cómo me recordarían?

Probablemente les habría dicho cualquier gilipollez sin importancia, un chiste malo, una reflexión sobre la actualidad política que se podría tirar a la basura, una queja sin fin sobre el trabajo, estudiar o lo injusto de la sociedad, un meme recién sacado del horno, un gif hipnótico, una foto haciendo el idiota.

Y me inquieta.

Probablemente nadie sabría que si hablo con ellos es porque me importan, porque un día recuerdas que hace tiempo que no sabes de la vida de alguien y te preocupa saber cómo le irá todo a pesar de la distancia, los malentendidos y los despropósitos.

Porque a veces la única forma de dar un abrazo o un beso es escribiéndolo.

Vamos dejando huellas, en la arena y en la nieve, y apenas somos conscientes de ello, de la importancia de nuestros actos, de nuestras palabras, de nuestros gestos, de cómo la memoria se encarga de guardarlo todo según le parece.  No nos damos cuenta de la importancia de nada hasta después de un tiempo, cuando reflexionamos y recapitulamos, y recordamos frases de manera nítida mientras otras han desaparecido en la vorágine del día a día.

Yo por si acaso, lo dejo por escrito para quedarme tranquilo, para asegurarme de que lo entiendes, porque no vale sólo susurrarlo en medio de la noche:

Te quiero (da igual cuando leas esto).

Cruz.

Llueve y se confunde con las lágrimas.

El día gris está pegado a las ventanas impidiendo que veamos nada y a mí me gustaría que nos obligáramos mutuamente a quedarnos, desnudos, bajo el calor de las sábanas.

Pero es imposible, el mundo conspira.

Toca salir, mojarnos, ver cómo cae la luz bajo la cruz.

Siempre acabo pensando en hasta qué punto me muevo guiado por mis propias decisiones o por el influjo de otros. Si realmente decido mis pasos o me delimitan el camino y me ponen señales y luces para que no piense y sólo actúe. No tengo muy claro si tenemos libertad de movimiento, expresión y elección, o está todo orquestado, y da igual lo que hagamos porque alguien ya ha decidido qué y cómo vamos a hacerlo todo. Entiendo, por otro lado, que si me lo planteo significa que sigo a salvo, que todavía estoy fuera del rebaño.

Y que tenemos una oportunidad.

Que no todo está perdido mientras seamos conscientes.

Que podemos mantener los ojos abiertos y la mirada viva a pesar de la religión, el fútbol y Hollywood.

Que todavía hay tiempo para cambiar las cosas, apartar lo insufrible e insoportable, desechar la basura emocional, leer poesía de la que aún es buena.

Mira, creo que justo ahora que arrecia el temporal y el agua me empapa la chaqueta y me empaña las gafas deberías venir.

Para cruzar los dos la calle cogidos de la mano.

 

El puente de los perros suicidas.

Todos tenemos un punto débil que los demás no entienden.

Todos tenemos ese resquicio por el que puedes penetrar en una realidad paralela donde todo es diferente.

Todos tenemos ese imán que nos llama por nuestro nombre de vez en cuando y nos deshace los nervios y los tobillos.

Todos tenemos ese puente que nos atrae como si fuéramos perros suicidas, y nos obliga a saltar una y otra vez; y nos mata más de las siete vidas que tiene un gato.

Yo me obligo a no pensarte pero no puedo evitar deshacer la cama si estás conmigo y querer quedarme encerrado en la habitación mientras el resto de almas en pena vagan por el mundo a sus anchas.

El viento en las calles sigue trayéndote hacia mí, me acerca los ecos de tu voz y el leve aroma que deja la colonia sobre tu tibia piel. Y sigues siendo el silencio, la paz, la calma, en medio de tanto ruido ensordecedor; como tener el móvil apagado en pleno siglo XXI.

Estoy tan acostumbrado a perderme a mí mismo y tan poco a perderte a ti.

Inexplicablemente seguimos viviendo al límite, llevándonos al extremo, jugando contra nosotros mismos.

Y aquí estamos, después de todo, a pesar de todo.

Por algo será.