Tragaluz (Parte 19)

Angie. Tercer piso, puerta 10.
«Oh, Fortuna, diabólica ramera.»
La conjura de los necios.

6:00h – Directo Instagram:
Hi guys! ¡Buenos días a todos! Aquí estamos otra vez, en directo, son las seis de la mañana y os hablo desde mi cálida cama «de mierda», de mi nueva y maravillosa vida «de mierda» en este precioso piso «de mierda». Estamos en el décimo sexto día de confinamiento. Espero que lo estéis llevando chachiruli «la verdad es que me importa una mierda». Recordad la importancia que tiene mantener nuestra rutina diaria, ¿oki doki? Atentos a mis redes sociales, en breve habrá novedades sobre mis andanzas viviendo como todos vosotros. Ahora soy una más «para mi desgracia». Pues es el momento de ponerse en marcha, mis amores. Y recordad, hashtag yo me quedo en casa «como lo peta hacer el simbolito con los dedos, soy la mejor». Muchos besitos, amores míos. «Morritos, morritos, morritos y fin del directo». Ahí están mis parroquianos, fieles
a mis directos. ¿Qué clase de vida de mierda puede tener alguien para levantarse a las seis de la mañana para ver un puto directo? Bah, yo no sé ellos, pero yo voy a dormir un rato más abrazada a mi gata.

He perdido la cuenta de los directos que he hecho ya. Me aburro. Me aburro muchísimo. Desde que nos dijeron que no se podía salir de casa por nosequé cosa del chino, que digo yo, ¿de qué chino?, porque hay como dos en cada barrio, mínimo. Supongo que ese es el problema, que tienen que encontrar en cuál de ellos está el “Cobi” ese, aunque desde el ’92 han tenido tiempo más que de sobra como para andar ahora con prisas, digo yo. Llamadme loca. Por suerte, teletrabajo. Por desgracia, trabajar con el teléfono es un coñazo. Ser instagramer es agotador. Tengo una agenda muy apretada. A las cinco estoy en pie para poderme maquillar y parecer recién levantada en el primer directo. Después toca sesión de fotos “in bed”. Me he sacado como quinientas fotos, con pijamas diferentes y estudiadísimamente casuals. Así ya tengo material para una semana.

Los vídeos para mi canal de YouTube ya son otra historia. Hasta la fecha, mi hermana, “la fea” graba los planos desde atrás, y yo solo aquellos en los que se me ve la cara y las tetas. Pero con esto del confinamiento, me toca a mí hacerlo todo, así que me cambio de ropa, peinado y maquillaje como tres veces en cada entreno y así tengo para tres días. ¡Pero qué listita soy! La verdad es que no estoy llevando muy bien eso de no poder salir de casa. Necesito sol. ¿Cómo si no voy a llegar a tono para la temporada de bikini? Como esto no se acabe pronto voy a tener que hacer una colección de fotos en blanco y negro mientras me pierdo en el yate de papi para quitarme este blanco nuclear. Oh, Dios, ¡qué sacrificado es vivir como la gente corriente! Ahora podría estar en mi jardín, tostando mi piel. ¿Por qué acepté este reto de mierda? ¿De quién fue la idea? ¡Jamás volveré a hacer una encuesta en Twitter!

Encima me lo tengo que hacer yo todo. Resulta que, para el Gobierno, no es de primera necesidad mi Juliana María, así que ha tenido la poca vergüenza de dejarme tirada para irse a Bolivia a cuidar de su madre durante la cuarentena. Si tuviera contrato, se lo rescindiría. Si esto sigue así, voy a terminar como la gentuza de este edificio. Por cierto, me sonaba mucho la cara de la mujer del ático. Creo que con uno de sus libros le calzamos la cama a la niñera. Sí, estoy bastante segura de ello. Le daré las gracias la próxima vez que la vea.

9:00h – Directo Instagram:
Bonjour, mes amours! ¿Ya habéis entrenado conmigo? «¿con el vídeo que grabé hace dos
meses aunque os haya dicho que era de hoy?». Perfecto, pues ahora toca un desayuno completo, súper sano y súper nutritivo. Se trata de unas ricas tostadas con pan de semillas «enseña bien el paquete, que para eso te pagan» con aguacate, mango y aceite de oliva. Ya sabéis, machacad, untad y… «muerdo un poco la tostada. Sonrisa con ruidito de aprobación. Pulgar arriba y fin del directo». ¡Puah! ¡Qué puto asco! Justo después de escupir el cacho y enjuagarme la boca, me armo con una cuchara y a por la Nocilla se ha dicho.

Uy, Coco, ¿oyes eso? Seguro que es el tío bueno de la puerta doce. Hay que reconocer que es un poquito rarito pero, ¡madre mía del amor hermoso, cómo está el niño! Últimamente coincidimos mucho en el rellano. Siempre miro por la mirilla antes de salir. Aunque es muy difícil seguirle la pista. A veces le veo salir, pero vuelve con una ropa diferente. A veces tan callado, a veces tan abierto. Que lo entiendo, debe de imponerle que una mujer como yo le sonría así, pero me tiene totalmente desconcertada. A veces le llamo Miguel, y me dice Andrés. A veces le llamo Andrés, y me dice que Miguel. Esto de los nombres compuestos es un coñazo. Le oigo discutir a veces con alguien. Debe de tener un hermano, o una tortuga, o un trastorno de la personalidad.

¿Por qué le estoy contando todo esto al gato? ¿Cuánto tiempo llevo hablándole? Uy, me viene una idea brillante. Si me pongo mi sudadera con la capucha de orejas de gatita y cojo a Coco, ¿Coco?, ¿dónde vas Coco? Ven aquí gata del demonio, hija de la gran puta. Joder, lo que me ha costado cogerla en brazos. Nos hacemos una foto. Ahora auto corrector en modo belleza, la paso por el Prisma, un par de filtros y lista para Instagram: “Conversaciones profundas con mi otra mitad. Angie&Coco. #AnimalLove #NoSinMiGata #MiOtraMitad #CatWoman #Sexy #YoMeQuedoEnCasaConMiGata #JuntasPodemosConTodo #Blanquita #MundoGatuno #NoSabíaQuePonermeYMePuseUnaSonrisa #OjosDeGata #MyLifeIsWonderful #CobiRules #SinFiltros”. ¡Perfecto!

Ya que estoy en Instagram, aprovecho para ver la actividad de mis amiguis. Jo, cuánto los echo de menos. Uy, mira, una foto de la zorra esta. Le voy a dar like y mensajito: “Te echo de menos, amigui (carita triste, carita triste, beso, beso, beso)”. Pero qué puta que es. Espera, ¿qué cojones es eso? ¿Eso es un like de Borjamari? ¿Por qué le da un like? ¡Peor aún! ¡Se siguen! ¿Desde cuándo son tan súper amiguis? ¿Estarán liados? Seguro que sí. Me cago en… Espera, Angie, recuerda las palabras de tu psicoanalista: Angie respira. Piensa. Despacio. Actúa en consecuencia, pero no te adelantes a los acontecimientos. Sigue. No pares. Yo te aviso. El mejor consejo que me da el muy payaso y lo hace cuando tengo en la boca toda su… ¿Qué dices, Coco? ¡Tienes razón! Le mandaré un WhatsApp. Así el tono será neutro. No notará que whatsestoy enfadada con él. Aunque ahora mismo le llevaría a urgencias a que le extirparan el móvil del colon. ¿Pero quién se ha creído que es para fisgonear las fotos de mis amigas? Se salva porque estoy en modo zen, aquí, en mi adorable pisito pasando esta puta cuarentena.

Ay, Coco, qué desgraciadita soy, ¿te das cuenta? Con esto del arresto domiciliario no puedo salir a quemar mi energía, ni limpiar mi aura, ni vaciar la cuenta. ¡Esto es una tortura! Creo que voy a plasmar todos estos sentimientos en mi “scrapbook del confinamiento”. Uy, espera, esta también es buena, me cambio de ropa y me pongo con ello.

El libro abierto, recortes esparcidos por la cama, la gata en el lado opuesto a mí… ¡He dicho que la gata en el lado opuesto a mí, animal de Lucifer! Ahora, coño. Y foto. Filtro, filtro, filtro y a Instagram: “Recuerdos para el tiempo y la distancia. #Scrapbooking #Recuerdos #Soledad #Silencio #OsEchoDeMenosAmiguis #ProntoAcabaráTodo #AlNatural #Casual #Chupipandi #SinFiltros”. Perfecto.

Con toda la tontería se me han hecho las doce y yo sin meditar. ¿Pero quién va a meditar con esta escandalera? ¿Qué tripa se les ha roto a los vecinos ahora? Seguro que es la quinqui otra vez. ¡Así no hay quien se oiga pensar! Un día voy a bajar al primer piso a decirle cuatro cosas a la yonki de la puerta cuatro. Y ya de paso le pregunto si tiene algo de maría, que ando escasa ya. ¡Menudo escándalo tienen en el patio! Pues nada, habrá que ir a cotill…mantenerme informada.

Joder, ¡qué puto asco! La gente tira al patio cualquier cosa ya. A saber qué cojones es eso que hay en el suelo. ¡Hostia puta! Es una persona. ¿A quién se han cargado ya? Mucho habían tardado, para qué nos vamos a engañar. ¿Es la Paca? (Selfie). Sí (selfie), porque ese (selfie) monedero (selfie) de mercadillo (selfie) es inconfundible.

Escrito por Helena Boronat.
Twitter: @armoniahache

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