Tragaluz (Parte 16)

María Antonia Fernández. Tercer piso, puerta 3.

 “Bicicleta que no montas vuelta que no das.”

Sabiduría Popular.

Que no soy nadie ¡ja! Que no soy nadie dice el muy gilipollas. Si es que no se puede ser más imbécil. ¡Cuánta paciencia he tenido con él! Media vida sacándole las castañas del fuego en la puta clínica , organizando su agenda , atendiendo a todos los pacientes, preparando los pedidos de material, trayendo cafés , incluso pasando la bayeta más de una vez…que no soy nadie. ¡Maldito sacadientes del demonio! Tú sí que no eres nadie sin mí.

Vaya una manera de empezar el día, recordando conversaciones del trabajo. De cuando salía de casa para ir a trabajar, claro. Y eso que no sé ni qué día es hoy ya. Aquí encerrados, en este piso, tanto esfuerzo para comprarlo, para decorarlo, para llenarlo de vida y ahora parece que vamos a morir aquí dentro, entre estas cuatro paredes donde he sido tan feliz sabiendo que no era nadie, nunca me ha importado ser corriente, encuentro tanta belleza en la gente corriente, en las personas simples con vidas sencillas, con preocupaciones tan pequeñas como pagar tus facturas o ayudar a tus hijos con sus deberes…

Mis hijos. Traer vida para que ahora esa vida esté en peligro. Qué insensata fui. Tres, tres hijos. ¿A quién se le ocurre Antonia? ¿a quién? Nadie tiene tres hijos hoy en día. Con María, todo fue tan bonito. Su llegada, su carita , sus manitas, sus ojos abiertos en plena noche que hacía iluminarse toda la habitación… Mi pequeña María, 17 años , una adolescencia difícil, está tan lejos ya de mí, se ha convertido en una desconocida y ahora siento que quizá ya no tenga ocasión de volver a conocerla. Como dice Julián, mi marido, dale tiempo. Y se lo he dado, a todos, les he dado mi tiempo a todos. Sobre todo a los gemelos. Aún recuerdo el día que supe que estaba embarazada de nuevo, y ahora , con casi 12 años…su vida pende de un hilo porque esta maldita sociedad de egoístas hipócritas no supo quedarse en casa, mis niños, tan dulces y tan ariscos ¿qué voy a hacer si enferman?

Estoy limpiando por milésima vez los pomos de las puertas, la mampara de la ducha, el espejo de la entrada, se me cae la casa encima. Hace tanto que nada es normal, que ahora me pregunto si alguna vez lo fue. Yo que tanto he defendido la normalidad, la rutina y lo cotidiano ahora …ahora no sé ya ni lo que quiero. Bueno, sí. Quiero irme. Quiero salir. Quiero correr. Quiero ir a la playa. Quiero ir a la montaña. Quiero emborracharme, como la pirada del ático, Doña Alicia, ojála ese ático, para mí sola. Yo, que nunca he vivido sola. Ahora lo necesitaría, aunque solo fuese una temporada, unas vacaciones de mi misma. De mi personaje, de esta señora estupenda que está cansada de vivir así, aquí.

Uf, qué bobadas dices Antonia, chata. ¿Y qué ibas a hacer con Julián y con los niños y con María? Con María, me llevaría a María, tengo tantas ganas de que ella vuelva a mí, mi pequeña María. ¡Cómo me duele ese espacio entre nosotras. Cómo me mortifica. Qué mal lo he hecho con ella.

¿Y estas estúpidas lágrimas?

Desde la ventana, veo al tipo del 1, el del perro, con su mascarilla, intentando pasar desapercibido.  Pobre perrito, aunque es una buena excusa para bajar un rato. Ahora mismo bajaría, solo por charlar un rato con alguien distinto. ¡Y otra vez Paquita, la del cuarto, esa señora me saca de quicio! ¡Y su mecedora más aún! Puta manía de sentarse ahí a balancearse a todas horas, y a cotillear. A cotillear. Siempre mirando, siempre preguntando bobadas. Que yo no sé esta señora cómo anda así por la vida, hecha un adefesio, todo el día de timba en el bingo, o yo qué sé que no es ni medio normal. Algún día le va a pasar algo.

Voy a la nevera. Voy al baño. Voy al dormitorio. Voy a la mierda.

Quiero salir.

Voy al ordenador, voy a seguir con el curso online. Quizá, cuando todo esto pase, si es que pasa…le saque provecho. Quizá pueda darle una vuelta a mi vida corriente. Una señora corriente.  Abro google. Las teclas se me hacen de mantequilla a veces, mis ideas van más rápido que mis dedos. Una partida de ajedrez online. Eso me relajará un rato. Mis pequeños vicios. Un email asoma, será otro aviso del gobierno: Nuevo toque de queda, a partir de hoy queda prohibido todo desplazamiento. Deberá solicitarse autorización vía mail a la Dirección General de Catástrofes, indicando motivo, ruta y duración.

Y así cómo voy a vivir, ¡Ay, Antonia! ¡Tan guapa, tan lista, tan fuerte! Recluida. Encerrada. Sitiada. Sola contigo misma. María Antonia Fernández, logros en la vida: sobrevivirse a sí misma.

¿Qué ha pasado Julián? ¿Qué ruido es ese? ¡Pero! ¡Juliáaannnnnn!!!!!! ¡Ay por favor! ¡Pero si hay un cuerpo en el patio! ¡Julián joder! ¡No me lo puedo creer! ¿Pero quién es? ¡Julian los niños! ¡Qué no se asomen por dios! Bastante tenemos ya y ahora esto¡Un cadáver! Pero si… si parece Paquita ¡la señora Paquita! No puede ser, pero ¿qué habrá pasado? ¿se habría infectado?

Ay , Paquita.

Escrito por Ana.

Twitter: @Anaesmyname

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