Hundir la flota.

Tenemos la eterna sensación de no ser dueños de nuestros pasos, ni de nuestras vidas. Somos los últimos de la cadena de mando, simples soldados que obedecen órdenes, que nunca pueden decidir por sí mismos. Tenemos a otros al lado o por encima que nos dicen siempre qué hacer y cómo hacerlo, para impedirnos pensar.

Somos presa y víctima de padres, hijos, hermanos, amigos, jefes, cuñados.

Somos los heridos del combate diario y salimos siempre renqueantes del choque, y tenemos que volver a casa con la garganta llena de frases que no se han pronunciado y que se convierten en astillas que se clavan.

Nosotros que íbamos a tenerlo todo sin tener que luchar por ello, somos víctimas del trabajo, las expectativas de otros y el bombardeo constante de mentiras mediáticas.

Rugimos como las leonas y los tigres enjaulados en el zoo esperando la libertad que nunca llega.

Nosotros que estamos así porque no hemos sabido decir que no a tiempo para liberarnos de cargas que nos lastran y que no queremos soportar. Tampoco hemos sabido parar los pies y ahora estamos obligados a hacer algo que va en contra de nuestros deseos. Y ahora nos pilla por completo el derrumbe porque se nos olvidó saltar cuando todavía estábamos a tiempo.

Ahora nos pesan los pies y los párpados, y nos cruje el corazón en lugar de las articulaciones

Aunque no nos demos cuenta siempre hay quien se atreve a tendernos la mano para salvarnos de nuestro propio desastre cuando no somos capaces de abrir los ojos lo suficiente para percatarnos de la situación en la que nos encontramos.

Aunque todo parezca una auténtica mierda siempre hay alguien dispuesto a ayudar, por mucho que en nuestra oscuridad seamos incapaces de ver lo bueno.

A día de hoy, aún no te has dado cuenta de que eres tú lo único bueno que me pasa, que eres tú quien me impide esta caída sin fin al vacío, no has notado que puedes salvarme o jugar conmigo a hundir la flota.

Puedo aceptar las dificultades, los problemas, los largos silencios, la incertidumbre.

Tocado.

Pero no la indiferencia, la ambigüedad, una vida sin ti.

Y hundido.

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