¿Dónde?

En el fondo (y en la superficie) son muchos más mis defectos que mis virtudes y apenas hay un débil rastro en mi interior de esa imagen que trato de proyectar hacia los demás. Soy en realidad tan inseguro, cabezota, cobarde, complaciente y descreído, tengo tan asumido que las cosas en la vida no acaban bien salvo cuando te conformas.

Y yo nunca me conformo.

Y siempre querré más de ti, del postre, del mundo.

Siempre tendré sed, hambre, sueño y la cabeza llena de miedos que dejar perder en cualquier retrete; por eso he aceptado y asumido ya que es imposible lo de llegar a ser feliz, si es que la felicidad finalmente es una meta y no el camino.

Ya no puedo camuflarme, ya no puedo mantener el pecho sellado para que no quede a la vista la verdad que ha estado ahogándome todo este tiempo. Ahora estoy tan expuesto que me siento desnudo en plena calle, como si cualquiera pudiera juzgarme a la primera de cambio. Justo cuando he logrado quitarme las escamas, alejarme del suelo, comenzar a caminar sobre mis dos piernas.

Me he acostumbrado al dolor, a las heridas, a sangrar sin que nadie lo vea.

Me he acostumbrado a sonreír, asentir y fingir que todo va bien, que nada pasa, que puedo controlarlo todo.

Afuera ladran los perros y el sol aguanta un rato más que ayer, y la pólvora me inunda las fosas nasales. Ahora siento esta tristeza removiéndolo todo por dentro y no lo acabo de entender, ni siquiera ahora que marzo asoma por la ventana y el paso de los meses comienza a darme vértigo y a provocarme náuseas.

Has visto que estoy cerrando la puerta y ni siquiera te has levantado para impedir que me vaya para siempre.

He estado con los brazos abiertos siempre para evitarte la caída, atento a los posibles daños, a los efectos colaterales de esta historia, siempre tan alerta que estoy agotado y me duele la cabeza de pensar en decisiones, opciones y resultados.

He estado tan al pie del cañón que ahora me deshago contra el suelo, como aquel cubito de hielo que rozó tus labios.

¿Dónde estás tú cuando más te necesito?

Hoy que flaquea la esperanza.

¿Dónde?

Hoy que no me quedan fuerzas para esperar.

¿Dónde?

Hoy que quiero escuchar tu voz, tocar tu pelo y dormir tranquilo.

Y siempre querré más de ti, del postre, del mundo.

[No me arrepiento.

Ni de ti, ni de mí, ni de nosotros.]

 

 

4 comentarios en “¿Dónde?

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