La oscuridad interna.

Ansiedad han dicho que se llama. Y es que hay muchas cosas que aunque estudies Medicina o seas un experto psiquiatra no puedes entender si no las has sufrido. Digan lo que digan. Y tú, que me lees, puede que sí que hayas sentido esa opresión en el pecho que no te deja respirar, que te hace efecto túnel y lo va convirtiendo poco a poco todo en negro mientras te vas olvidando de respirar. No sé si tú también has vivido esa realidad de tener un peso en el tórax que no te deja expandir los pulmones, que te hace sentir débil e incapaz de nada, que no te permite tragar saliva con normalidad, que te obliga a tumbarte, cerrar los ojos y tratar de dejar que el aire vuelva a fluir por tu tráquea. Esa sensación de que el corazón te late en la sien y el pulso va demasiado rápido como para que puedas contarlo.

Depresión han dicho que se llama. Y no tienes fuerzas para levantarte un día cualquiera cuando suena el despertador. Sabes que tienes que lavarte la cara, los dientes, peinarte un poco, ponerte el desayuno y hacer lo que sea que tienes que hacer, o lo que los demás esperan que hagas. Y no puedes, y tú mismo te sientes un inútil por ello, y al mismo tiempo no tienes las respuestas al problema, no sabes cómo cambiar la situación y salir de ella. El mundo se convierte en una cárcel que te oprime y te empuja a permanecer dentro de tu habitación, y la luz se reduce a una fina rendija por debajo de la puerta. Te toca escuchar consejos absurdos de gente que dice que le importas: sólo es cuestión de ganas, tú puedes hacerlo, deberías salir más a la calle, arréglate un poco, lo que no puedes hacer es quedarte todo el día en casa, a ti lo que te hace falta es despejarte. Hay que ver lo bien que se nos da llenar a los demás de consejos que no les sirven en absoluto, desde esa condescendencia que siente el que está mejor que tú, desde esa posición de superioridad del que parece verlo todo claro.

Es curioso cómo sabemos solucionar las vidas de los demás cuando no tenemos ni idea de cómo afrontar las nuestras.

Es curioso, y muy humano, esa forma de decir a los demás lo que tienen que hacer mientras que nosotros no queremos que nadie maneje nuestras vidas.

La hipocresía forma parte de nuestro día a día, eso ya estamos hartos de verlo, pero no sé, quizá la próxima vez que quieras dar un consejo: ahórratelo, cierra el pico, cállate la puta boca.

Muchas veces la única forma de ayudar al otro es en silencio, estando a su lado, dándole un abrazo, mirándole a los ojos y dejando que llore. Sin más.

He visto consejos arruinar muchas vidas, y algunas sonrisas salvar a alguien para siempre.

2 comentarios en “La oscuridad interna.

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