Puntos suspensivos.

Hace tiempo que vago sin saber muy bien a dónde ir, sin saber si debo seguir mirando a los ojos o haciéndome pequeño entre las sábanas de mi cama. Sigo viendo el sol aparecer por la ventana y volver a esconderse sin haber salido de casa, encerrado entre cuatro paredes que se me caen encima porque ya no puedo sujetarlas en solitario. Sigo viendo la luna asomar, con sus cráteres, con su color plateado que invita a quitarse la ropa y transformarse.

Tengo un mapa frente a mis ojos lleno de zonas desiertas. He tachado con rotulador rojo todos los lugares en los que no estás. He hecho una equis donde sé que te encontraré y no coincide con la mía. He ido uniendo nuestra distancia con pequeños puntos y no estamos tan lejos como parece, sólo nos hacen falta más ganas para llegar a abrazarnos cualquier noche.

Nunca me he sentido tan humano como siendo vulnerable, cuando sé que te necesito para que el corazón lata tranquilo aunque me aceleres el pulso cada vez que asomas por la puerta. Es esa mezcla de nervios y calma con la que me llenas siempre la que me hace sentir vivo, y supongo que esa debe ser mi droga, lo que dispara mi adrenalina, lo que me mantiene aquí.

Nunca me he sentido tan humano como cuando he sentido tus labios contra mi piel y has suspirado contra mi cuello antes de cerrar los ojos, dándote por vencida. Y he vibrado en silencio, notando la paz en medio de la noche después de desatar huracanes y tormentas tropicales sobre el colchón.

El otoño va a aplastarme de nuevo, con sus nubes, con ese viento que despeina y que abre las chaquetas al cruzar la avenida. Lo bueno es que si tú quieres podemos compartir algo más que manta, café y películas. Me comprometo a susurrarte canciones, a cocinar entre semana, a dejar de escuchar a tristes cantautores, a dejarte dormir y no hacer ruido los sábados por la mañana. Prometo olvidarme del teléfono cuando te tenga delante, hacerte sonreír siempre que pueda, besarte despacio, abrirte la puerta y cederte el paso sólo si te apetece.

No me digas que vamos a quedarnos siendo sólo puntos suspensivos porque eso, de verdad, sólo puedo aceptarlo si es porque todavía no sabes cómo quieres que pase todo entre nosotros.

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