Exilio.

Me han dicho que la vida pone a cada uno en su lugar, el problema es que nunca sabemos cuándo lo hará y aquí estamos esperando, haciendo autostop sin ninguna suerte en la carretera perdida de la vida.

Nos empeñamos en muchas ocasiones en algo que debemos dejar atrás por nuestro bien, pero somos incapaces de verlo hasta que no hemos tomado cierta distancia. Hasta que los kilómetros de por medio y el no vernos hacen mella, y nos van convirtiendo en borrones en medio de la niebla. Recuerdos felices o no, que nos transportan al pasado. Recuerdos de los que nos lamentamos o de esos que echas de menos sin poder evitarlo.

Vamos en busca de algo que nunca podemos conseguir, quizá es por eso que siempre acabamos avanzando aunque parezca que no. Pero arrastramos cada vez más miedo, dolor y sangre nuestra y de algún otro, y es por eso que el viaje se hace tan largo y tedioso.

Parece que no hay manera de que lleguemos a buen puerto, de que las cosas vayan bien alguna vez para los dos.

Y yo tengo ganas de partirme las costillas si te imagino ausente para siempre, si voy a seguir viviendo sin tenerte, si no vas a estar para ver conmigo cómo florecen rosas en abril, si no voy a poder probar de nuevo tus labios.

Espero que llegue a tiempo el viento de levante, que esta vez juegue bien el azar, que nos de igual lo que nos vayan a juzgar, que sigamos tejiendo un futuro en el que no exista este presente incierto, que cada día sea empezar de nuevo, que alcemos el puño por nosotros y no nos encadenemos por los demás, que no nos quememos usando el fuego, que en el horizonte ondeen nuestros besos.

Quiero que los abrazos nos salven de todo mal, que seamos juntos libertad y no nuestra peor prisión, que sustituyamos los reproches por caricias, que nuestras cicatrices sean de esas que no duelen, que paseemos de la mano con los ojos cerrados, que hagamos luz donde antes sólo había oscuridad.

Que no dejemos de caminar, porque ya sabemos que es la única forma de hacer camino.

Eres la sonrisa en medio de la desesperación, y soy consciente de que mi mundo te queda pequeño, ajeno, extraño; tengo claro que no entiendes nada -yo tampoco- pero es que sin ti.

Sin ti la eternidad va a ser para mí un exilio cruel.

Y eso no soy capaz de soportarlo.

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