No somos tan distintos.

Cuando me preguntan cómo me veo dentro de veinte años tengo que pararme un momento antes de responder, pero tengo clara la respuesta de antemano. Me veo con más barba y muchas más canas que ahora pero igual de solitario (o gilipollas). Pasando las noches en vela, con más dioptrías, bebiendo algo menos de café, sin poder mirarme al espejo, recordándote como aquella droga que fuiste.

Hay cosas en este humilde universo que habitamos que no tienen solución y yo soy una de ellas.

A día de hoy sigo con la máscara puesta y escondido con demasiado miedo porque, otra vez, todo ha salido mal. Porque, de nuevo, lo he intentado con quien no debía.

Sólo veo nubes pixeladas en mi mente e ideas borrosas en el subconsciente, y así es imposible avanzar. Estoy con el ancla echada y no hay manera de moverme de aquí, y veo que todo el mundo empieza a zarpar y yo voy a quedarme en tierra. Observo cómo algunos valientes se lanzan a cumplir sus sueños, a pelear por la vida que realmente quieren, a dejarse la piel por todo aquello que desean.

Y yo sigo llorando por ti.

Salvar a alguien que no quiere salvarse es inútil, y yo ya te he hecho el boca a boca un par de veces sin que realmente quieras seguir respirando. Y me he quedado sin toallas que tirar por esperar, sin tener que hacerlo, a la siguiente ocasión. Te he dado tantas veces mi mano esperando a que te agarres con fuerza para salir corriendo juntos a cualquier parte, o a ninguna.

Eso de estar estático empieza a ser un mal vicio, y se me están atrofiando los músculos y oxidando las articulaciones de usarlas poco. Se me está parando el corazón por intentar de manera constante dejarlo dormido para no escucharlo, para que no empiece a doler de nuevo, para poder seguir mirándote de los ojos.

Quedan los restos de un desastre que ya ha pasado y nos hundió a los dos aunque no nos hayamos dado cuenta. Ahora hay ruinas, los escombros, y todo por reconstruir.

Yo creo que no nos queda tiempo, y que alargar la agonía sólo conduce a una mala muerte.

Y ya no sé si puedo, ya no sé si quiero, ya no sé si debo dejarme de lado por ti, anteponerte siempre a mis intereses.

Fíjate bien, en el fondo no somos tan distintos.

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