La ciudad de las estrellas.

Llega un punto en tu vida en el que lo pierdes todo. Empiezas por ti mismo y después le siguen la dignidad, la vergüenza e incluso el miedo. Probablemente eso último sea lo más importante porque sin miedo nos atrevemos a cualquier cosa, como los locos. Se trata de perder ese punto de conexión con la realidad y ser capaz de todo.

Y debe ser fantástico.

Creer que nado malo puede suceder, que tarde o temprano las piezas encajarán (que encajaremos), que ganaremos al póker, acertaremos siempre en el centro de la diana, nos dará igual seguir con los bolsillos vacíos, brindaremos desnudos y no se acabarán las ganas pero la distancia sí.

Nos han puesto en bandeja la oportunidad de ser correctos, perfectos, de seguir el camino marcado, pero qué basura joder. Hacer siempre lo que esperan de nosotros como si no pudiéramos decidir nuestro destino, como si tuviéramos que agachar la cabeza y obedecer al amo.

Yo creo que ya es hora de abrir las ventanas, dejar que suene la música en la calle, mirar al cielo sin que importe qué cojones marca el reloj, buscar una brisa que acaricie y que no hiera, sacudirnos el polvo y el olor a rancio, quitarnos de la piel las historias que nos han marcado.

Deberíamos enterrar los pies en la arena junto al mar, darnos la mano y desafiar al sol con nuestras risas. Deberíamos leer nuestros cuerpos bajo las sábanas, cantar en voz alta y que la casa oliera a café recién hecho. Deberíamos querernos con más ganas y pensar menos. Deberíamos luchar sin destrozar.

Que la vida sea ver las arrugas de los años y que no haya nada que nos duela.

Que la vida sea mecerse con el jazz.

Que la vida sea un musical que acaba bien.

Beber a morro, romper las hojas de ruta que ya no sirven, tirar las flores de mentira, quedarnos tirados en cualquier cuneta, besarnos las heridas, rozarnos lo que nos quede de alma.

El futuro va de no perder oportunidades.

Quiero levantar la vista contigo y ver sobre nosotros la ciudad de las estrellas, y que tus ojos brillen más que todas ellas.

[Y te prometo que cuando estés triste tocaré el piano.]

2 comentarios en “La ciudad de las estrellas.

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