La vida ordinaria.

Tenemos una vida común, aunque nos creamos lo contrario. Somos tan solo otra pequeña mota de polvo que vaga por el Universo sin saber muy bien por qué ni cómo. Otra pequeña pieza de este gigantesco puzzle sin sentido que es lo cotidiano.

Los días pasan fugaces sin que seamos capaces de pedir un deseo. Las noches se nos escapan entre pesadillas y malos despertares. Y la mayor parte del tiempo no sabemos reaccionar, todo nos pilla desprevenidos. Cuando pensamos que está todo bajo control viene uno de esos tsunamis para destrozarnos las barreras y dejarnos los sentimientos desparramados por la playa por la que antaño paseábamos en busca de un poco de paz interior. Cuando creemos que ya estamos cicatrizando viene un golpe de gracia en el peor lugar para hacernos sangrar de nuevo.

No podemos controlar el daño, no podemos controlar las circunstancias, ni ocultar las lágrimas a diario. Y me pregunto a veces de qué coño sirve el tiempo si no ayuda en absoluto, si a veces las cosas sólo duelen más cuando miras el calendario.

Quizá es que debemos rompernos por completo para poder empezar de cero.

Quizá es que debemos sufrir primero para poder disfrutar después.

Pero no creo, o no quiero que la vida funcione así.

Con lo que a mí me gusta lo fácil y lo rápido que soy capaz de complicarlo todo, de meter la pata hasta el fondo, de decir un adiós silencioso sin dar más explicaciones.

Con lo bueno que sería que todo consistiera en sonreír cada día, que no existieran los despertadores, que la voluntad fuera suficiente para que las cosas salieran bien.

Con lo bonito que serían los días si pudiéramos ver las estrellas cada noche, si nos quitáramos la ropa sin miedo, si bastara con confiar en los demás.

Con lo sencillo que sería que fuera suficiente con un beso para curar a alguien, que unas manos fueran capaces de volver a unir un corazón, que una mirada pudiera limpiar la tristeza.

[Pensándolo bien, puede que lo simple sea lo más complejo.]

Y yo qué sé, llámame tonto pero, a mí me pasan todas esas cosas y muchas más cuando te veo.

Prefiero una vida ordinaria contigo a una extraordinaria sin saber de ti.

Un comentario en “La vida ordinaria.

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