Viento del Este.

Hace tiempo que no hay ley en las calles ni en las camas, y que la música y el ruido de fondo nos dan igual.

Yo creía que ya no iba a tener de nuevo el alma del revés, y ya ves.

Has conseguido que ahora esté todo perdido.

Ya no sé cuál es el siguiente paso, ni tampoco si ni siquiera lo hay. Ya no sé si hemos llegado al final del camino, al acantilado o vamos a coger la ruta más larga.

Todavía no, pero sé que voy a quedarme con las manos vacías y el corazón hecho un cenicero. Va a acabarse el tiempo antes de que logre ir más rápido para seguir tus pasos y escuchar tu voz. Voy a volver a quedarme en medio del camino, en pleno fuego cruzado, sin saber a dónde tengo que ir esta vez, sin saber cómo buscar refugio entre tus brazos.

Vuelven a reírse mis fantasmas, a señalarme con el dedo, a maldecirme por las noches, a convencerme de que como mejor estoy es callado y dormido.

Vuelve a apuntarme el enemigo, y esta vez eres tú. Y voy a tener que pedirte que apuntes a matar.

Vas a disparar a traición.

Eso lo tengo claro.

No va a haber ni un solo arrebato de sinceridad, porque entonces se va a romper el cristal, la cuerda y los lazos invisibles.

Nos van a ganar de nuevo el miedo y los demonios, y los plomos en los zapatos. Nos va a ganar el sofá cómodo y las noches en vela, y los lamentos cuando llegue el frío y no nos tapen los abrazos.

Eres al mismo tiempo faro y costa da morte. Fortaleza y porcelana frágil. Atardecer y noche triste. Viento vivo del Este. Eres lluvia fresca, la gota que va llenando el vaso, la sinceridad suicida, noches de Mayo y faldas al vuelo.

No sé tú, pero yo no veo ninguna ventaja en esto de perderte. Y aún así, a pesar de todo, creo que voy a tener que acostumbrarme porque nunca gano, porque siempre soy más víctima que verdugo.

Voy a hacerme la idea de que el final está cada vez más cerca, como buen cobarde. Voy a dar otro trago que me queme la garganta y me cure las heridas. Voy a aprovechar los días de paz mientras los haya. Voy a seguir siendo un espectador de una vida que no es la mía.

Yo ya no sé qué tengo que decir.

Y de todas las opciones elijo siempre la de quedar como un idiota.

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