Nuevas canciones.

Siempre estamos apagando la luz, para no vernos, para no reconocernos los rostros y tener que volver a mirar al suelo. Avergonzados por todo lo que hacemos y, sobre todo, por todo aquello que dejamos hacer.

Son las cosas que dejamos en el aire las que nos persiguen para siempre, las historias interrumpidas, las pasiones que no acabamos de dejar arder.

Tú y yo fuimos expertos en viajar a las estrellas durante cientos de noches y después perdernos en los bosques para no encontrarnos más. Nos soltamos las manos en algún cruce de caminos  y no supimos volver. Me persiguen tus ojos, de verdad que lo hacen. Ya no puedo ver el mar, ni las nubes del mismo modo que lo hacía cuando reía contigo y te abrazaba sobre la cama.

Parece que han pasado siglos, que ya hemos dejado atrás el desierto y las mentiras, y que quizá es tiempo para que vuelva la calma aunque nosotros no seamos capaces de retroceder y hacer las cosas bien. Quizá deberíamos empezar a sentirnos vivos en cualquier andén y coger el primer tren que nos lleve a ninguna parte. Quizá también nos merecemos eso, volver a echar a correr, que lata fuerte el corazón aunque se desgaste, como siempre, antes de hora.

Porque si no, ¿qué nos queda?

Tal vez sólo sentarnos en el sofá, mirar el televisor y leer que el mundo se va a la mierda cada treinta segundos. Pero no, esta vez será mejor saltar, sonreír más fuerte, gritar al viento y saludarnos de lejos, con añoranza. Quizá con otra persona al lado que entrelace sus dedos con los nuestros y nos haga sonreír sin tener que sufrir.

El amor debería ir de eso, de sentirse tan bien que pensar sea innecesario, y que no tuvieran que echarnos humo el cerebro, el corazón y el resto de nuestras entrañas. El amor debería ser un juego de niños, un puzzle de un par de piezas que encajen sin tener que forzar las esquinas. Tan sencillo como abrir la ventana y sentir el día colándose en casa.

Estoy harto de tanto alcohol y tanta gasolina, y de prenderme fuego sin que quede nada después de la madrugada.

Vamos a acabar con toda esta triste historia, vamos a tachar los versos en los que hemos sido capaces de reconocernos. Es el momento perfecto para que suenen nuevas canciones, con nuevos significados. Es el momento perfecto para que suenen nuevas canciones, sin nuestro ruido de fondo.

Ser feliz debería ser tan fácil como lo es llenar de aire los pulmones y pensar en besarte.

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