Florencia y tú.

Como cada Agosto, hacía demasiado calor en Florencia. Hacía noche de arrancarte la blusa y que los vecinos de la Santa Croce te escucharan gritar.

Todavía puedo notar tus piernas cerca de las mías mientras volvíamos a casa a lomos de una Guzzi 850 T3 de color negra, riéndonos de las Vespas y los Fiat que ocupaban avenidas y aceras. Y tus brazos rodeando mi cintura, tu cabeza apoyada en la espalda con el cabello al viento. Hasta el tráfico infernal de la capital de la Toscana nos parecía motivo de alegría por aquel entonces, cuando sólo queríamos escuchar a Max Gazzè y Liftiba mientras bebíamos y nos desnudábamos a cada rato que podíamos.

Éramos tan jóvenes que la vida aún nos parecía un juego, una partida de cartas con los amigos, unas birras frías los sábados por la mañana, unos paseos cerca del Arno al atardecer, besarnos en Piazzalle Michelangelo.

Éramos tan jóvenes que nos bastaba con bebernos el uno al otro, con comernos los miedos y las inseguridades a base de besos húmedos y abrazos, empapados, en el balcón.

Éramos tan jóvenes que nos recitábamos poesía y veíamos Cinema Paradiso una vez a la semana sin cansarnos.

Y es que nos quisimos como si no fuera a llegar el final.

Estoy convencido de que los Médici, desde sus tumbas, nos miraban con enfado cada vez que nos saltábamos los semáforos y acelerábamos entre los coches. Y todo el arte de la ciudad me parecía poca cosa cuando te tenía en mi cama.

Ni Miguel Ángel, ni Brunelleschi supieron lo que era tenerte entre las manos, acariciarte como si fueras cristal de Murano a punto de romperse. Juraría que La Primavera de Botticelli cambió de estación cuando pasaste por delante.

Lo peor de todo es que no echo de menos caminar delante de Santa Maria del Fiore, ni cruzar el Ponte Vecchio lleno de turistas. Echo de menos cogerte de la mano y darte un beso detrás de la columna más perdida. Echo de menos llenar tu copa de vino y que acabe por el suelo. Echo de menos que dejes que tus bragas se deslicen hasta los tobillos.

Echo de menos que todo esto sea verdad.

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